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Crea tu propio smoothie

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Los smoothies o batidos de frutas y verduras son una buena forma de incorporar estos alimentos a nuestra dieta. En muchas ocasiones, el ritmo de vida nos hace olvidar las cinco raciones de fruta y verduras diarias recomendadas o no nos da tiempo a preparar el menú de forma adecuada para que nuestro consumo de verdura esté equilibrado.

Con estos cinco pasos básicos aprenderás a hacer tus propias combinaciones. Los smoothies no tienen porqué ser recetas preestablecidas sino que es sencillo realizar combinaciones sabrosas con aquellos productos de temporada o que tenemos más a mano en nuestro día a día.

Es importante añadir verduras de hoja verde a nuestro smoothie y controlar la cantidad de fruta. La fruta tiene fructosa, es decir, azúcar presente de forma natural en el alimento. Esto no quiere decir que la fruta sea perjudicial, ¡ni mucho menos! Los batidos (al contrario que los zumos) incorporan la fibra de la fruta que hace que este azúcar no pase directamente a la sangre. Un truco para conseguir un batido equilibrado es poner al menos la misma cantidad de verdura que de fruta. 

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Paso 1: Frutas y verduras

Lo primero a escoger es al menos una fruta, fresca y/o congelada. Algunas de ellas pueden ser manzana, plátano, mango, fresas, naranjas, piña, peras, kiwi o sandía. Para hacer nuestro batido más saludable intentaremos limitar la cantidad a una pieza y consumir al menos otras dos piezas enteras durante el día. Para un batido más nutritivo, también es conveniente añadir verduras de hoja verde como las espinacas, la col rizada, la rúcula, hojas de menta o la lechuga romana. Es conveniente alternar el tipo de verduras de hoja verde que añadimos a nuestro batido. Sobre todo hay que controlar el consumo de espinacas y otras verduras con oxalatos. 

Paso 2: Bases

En segundo lugar hay que elegir una base líquida que ayude a unir las frutas y verduras elegidas. Si las frutas y verduras que eliges son muy jugosas, con mucho zumo, es posible que no necesites ninguna base. Por lo general, se suele añadir alguno, ya que aportan sabor y cremosidad al conjunto. Entre las más comunes a elegir se encuentran las leches vegetales (de soja, avellanas, avena o almendras, mejor si son caseras y siempre sin azúcar), el té, el agua de cocó o el agua mineral.

Paso 3: Espesantes

Para que el smoothie sea aún más cremoso es bueno añadirle algún espesante natural como avena, cereales, semillas de chía, semillas de lino, hielo, yogur o crema de frutos secos, como crema de avellanas o de cacahuetes.

Paso 4: Realza y energiza

Ya casi tenemos nuestro smoothie, solo falta darle un toque divertido con algún ingrediente dulce o aromático. Para realzar se pueden usar superalimentos y especias como la canela, la maca en polvo, la harina de algarroba o cacao en polvo.

Los más atrevidos pueden incorporar una cucharada de jengibre rallado, rico en aceites esenciales y antioxidantes. Un alimento que es además muy eficaz contra los dolores menstruales por ser un excelente antiinflamatorio.

Espero que os sea útil. Estoy segura de que vuestras creaciones serán increíbles 😉

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